![]() |
||||
|
Otros megalitos
Los MENHIRES (Del gaélico men “piedra”, e hir “vertical o enhiesta”) son piedras alargadas, más o menos estilizadas, hincadas en la tierra por un lado. Muchas veces se duda que su construcción sea artificial, ya que ciertamente se desconoce su significado. Se supone que pueden ser monumentos conmemorativos o marcas de propiedad. En España, en la actualidad, suelen coincidir con mojones divisorios, lo que no descarta que fueran una señal de tierra con dueño. Son pocos los que se conservan en nuestro país. En Portugal sí se puede decir que abundan. Las Islas Británicas y Bretaña cuentan con numerosos ejemplares excelentes. El menhir de Locqmariaquer, en Bretaña, es el más destacable. Los ALINEAMIENTOS de menhires son inexistentes en la Península Ibérica, pero cabe recordar aquí con asombro el colosal alineamiento de Carnac (Bretaña), con varios kilómetros de largo. Los CROMLECHS (círculos de piedras) son alineamientos circulares de menhires o concentraciones circulares de los mismos. Son inexistentes en España (salvo en los Montes Vascos), pero sí destacan en el Alentejo (Almendres y Xères). En la campiña sur de Inglaterra sobresalen el círculo de Stonehenge, verdadera catedral mundial de la arqueoastrología, y Avebury; ambos poseen unas dimensiones únicas en el contexto megalítico mundial. Volviendo a estructuras funerarias menos comunes que los dólmenes, hay que hacer mención a los paradólmenes y a las cuevas artificiales o hipogeos. Los PARADÓLMENES son cámaras funerarias que aprovechan algún elemento natural (rocas salientes) para ser rematadas por otras colocadas artificialmente, y así crear un sepulcro. No son muy comunes. Las cuevas artificiales o HIPOGEOS son, como indica su nombre, construcciones humanas que emulan cuevas o galerías subterráneas con un fin funerario. Abundaron en zonas mediterráneas y meridionales de la Península, existiendo altas concentraciones en Cataluña, Granada, y muy especialmente en el curso inferior del Tajo, en las proximidades de Lisboa (Ej. Palmela). Su origen suele situarse como continuación de las tradiciones funerarias del Egeo y Mediterráneo Central (Ej. Malta), donde no son raras estas realizaciones impresionantes. Sorprende, volviendo a tierras de Hispania, el pequeño hipogeo de Longar en Viana (Navarra), situado tan lejos de la costa. Como colofón al fenómeno megalítico ibérico, todos los expertos recogen la “Cultura Talayótica” balear como el último episodio de construcción monumental con grandes piedras. Los dólmenes tardíos abundaron en el archipiélago, como lo demuestran sus numerosas expresiones, pero entre el S. XII y VII a. C. floreció una cultura mediterránea orientalizada que nos ha dejado unas grandes estructuras (navetas, taulas y talayots) sorprendentes y pintorescas. Las NAVETAS eran recintos funerarios con forma de casco de barco al revés; los TALAYOTS se supone que eran los templos o recintos fundamentales de dicha cultura; y las TAULAS (“mesas” en castellano) son curiosos monumentos con forma de “T” mayúscula.
|
|
||
|
|
||||